La seguridad de vivir y trabajar en un entorno seguro con aire limpio.
Pasamos el 80% de nuestro tiempo en espacios interiores. Allí estamos expuestos, muchas veces sin darnos cuenta, a todo tipo de contaminantes. En interiores, los niveles de sustancias tóxicas pueden aumentar de forma silenciosa. El aire contaminado también puede desplazarse de manera invisible hacia otras zonas, por ejemplo a través de escaleras o pasillos.
Los efectos a corto plazo de una mala calidad del aire no siempre son evidentes: irritación de las vías respiratorias, escozor en los ojos, picor, aumento del ritmo cardíaco, ligera subida de la presión arterial, dolor de cabeza, fatiga o visión borrosa.
Sin embargo, las consecuencias a largo plazo pueden ser irreversibles: bronquitis crónica, reducción de la función pulmonar, asma, mayor riesgo de cáncer de pulmón, inflamación de las mucosas, deterioro cognitivo acelerado, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, infarto, ictus o incluso demencia.
Con un medidor profesional de calidad del aire puedes identificar estos problemas en una fase temprana. Si quieres trabajar a largo plazo, con motivación y en buenas condiciones físicas, es fundamental controlar la calidad del aire en el trabajo.
Gracias al AeroGuard, puedes actuar antes de que el aire contaminado afecte a tu salud sin que lo notes.